jueves, 1 de abril de 2010

Jordania y sus piedras antiguas (3er dia)

Los relojes han funcionado como dios manda, el almuecín ni os cuento, y por primera vez nos integramos con el grupo en tiempo y hora. El guía es un señor orondo y bien humorado que se hace llamar Rashid. Durante el día de hoy y hasta finalizar el viaje se encargará de enseñarnos todos los lugares (y tiendas) del pais.
El grupo está desperdigado por varios hoteles así que tanto en Amman como en Petra siempre la rutina será ir a recoger a todos y aguardar a que Rashid nos cuente ... en árabe o en español, según le dé. Hoy toca Jerash, la Gerasa de la época romana.
Nos cuentan que formó parte de la Decápolis romana: una lista de las diez ciudades mas importantes en los confines orientales del imperio romano que incluye junto con Damascus y Philadelphia (Amman), a Pella y Gadara (Umm Quays), que visitamos ayer por nuestra cuenta. La verdad es que es una maravilla, bien conservada y con unos capiteles que pa qué. No voy a ponerme muy pesado con detalles técnicos así que os cuento algún chascarrillo que para eso esto es un blog y no la wikipedia.

Durante las excursiones vimos varios grupos de jovencitas que hacían visitas en grupo. Nos contaba Rashid que era muy común que con el buen tiempo los colegios organizasen visitas guiadas para los alumnos. Extrañados por ver solo chicas nos comentó que, además de que no existen los colegios mixtos, a nivel nacional se reparten las salidas en los días de la semana para que los colegios femeninos y masculinos no coincidan. Ante nuestra extrañeza Rashid comentó: "No es buena idea acercar la gasolina al fuego", y comenzó a soltar una risotada que le salía de las tripas.
Por cierto, durante la visita se nos accidentó una señora. Al bajar un grupo de escaleras "romanas" dio un traspiés y se jodió el tobillo. La cosa no pintaba bien cuando su marido comentó que era el mismo pie que se había fastidiado en varias ocasiones (eso se llama ser recurrente, ¿no?). La buena mujer, mira que son coquetas, no se le ocurrió mejor cosa para visitar una ruinas que calzarse unas deportivas con alza. En principio pareció que, mal que bien, podía ser un esguince pero el caso es que la trasladaron a hacerse un reconocimeinto. Al día siguiente nos enteramos de que además de joderse el tobillo tenía roto algún hueso por el codo. En fin, que no puedo empezar mejor la cosa (para esta pareja fue mas bien "terminar la cosa" porque tuvieron que regresar a España).
Durante la comida se sentaron a nuestra mesa las niñas portuguesas que a partir de ahora formaron parte de nuestro grupo, con diferencia el de menos edad y mas discernimiento. Muy simpática una de ellas, Ana Matilde, las otras mas retraidas. Digresión: no sé ... lo listo que debía ser nuestro ex-presidente Ansar, que poniendo acento mexicano se hacía entender del emperador Bush. Porque nosotros, ni poniendo nuestro acento gallego mas galeguinho conseguíamos traspasar la barrera lingüistica (menos mal que existe eso que llaman lenguaje gestual).

lunes, 29 de marzo de 2010

Por el Jordan (día 2 de la Hégira)




Un hotel de 4 estrellas, y musulman, se caracteriza también por contar con mezquita próxima y llamadas a la oración de forma repetida. No sé si llegan a dar los cuartos pero desde luego hemos verificado gritos del Sr. Almuacín a eso de las 4 y las 6 de la mañana. Menos mal que he puesto el reloj despertador mal y nos despertamos tarde.

Entre eso y que nuestro guía personal se ha presentado 1 hora antes (se suponía que el que puede tenera la hora local mal es el que viaja, un servidor, y no el que reside en el pais, pero en fín ...) nos ahorramos duchas y otros temas baladíes: depilación a la cera, afeites varios, etc. Eso sí logramos negociar un cuartito de hora pa´l desayuno ¡ que ya vendrá Ramadán !

Bueno, montamos los 3 en taxi camino de Umm Quaus y con el sr. guía al volante, que no habla mas que inglés porque llevaba 15 años en Chicago y acaba de volver. Empieza un curioso comportamiento. Para empezar hacemos paradas varias, que si para comprar frutas, que si a tomar agua y el cigarrito, un poquito de yogur. Pero lo bueno empieza en Irbid donde se tiene que apear varias veces para preguntar como se llega a las famosas ruinas. Afortunadamente sabe árabe, jajaja, porque cuando logramos llegar al lugar de nuevo se pierde y no sabe ni acertar con la taquilla de entrada.
Y un nuevo varapalo, nos saca las entradas y nos dice que él nos espera cuando terminemos la visita. Eso sí, me deja su número de móvil por si tenemos algún problema: ¡viva la profesionalidad! El lugar es bien bonito pero se esperaba mas de un guía (hubiese salido mas barato pillar un taxi en Amman y punto pelota).

A la salida de la ciudad romana de Umm Quays nos aguarda otra sorpresa: se nos une al grupo otro guía que, con su coche por delante, parece indicarle el camino de vuelta al nuestro. Al menos se ha permitido ofrecer la vuelta por el valle del Jordán y comida en un restaurante con unas maravillosas vistas de las ruinas romanas de Pella. La comida, bien, aunque empiezan a repetirse ensaladas, humus, ... Y a la hora de pagar conflicto: acordamos el día anterior que la visita incluiría el pago de la comida por la agencia pero el guía no lo tiene claro. Al final cuela pero pagamos las bebidas (riquísimo el zumo de limón con menta).

El tour finaliza en el hotel después de que el alter-guía decida abandonar a la troup unos kms. antes de llegar a Amman al comprobar que pasamos de ir de tiendas. Con alto grado de mosqueo por la falta de rigor de la agencia ese día lo salvamos al comprobar que:




  1. hay una licorería cerca del hotel


  2. dejan pasar bebida a las habitaciones


  3. en el lobby un grupo de americanas se están poniendo hasta las trancas de un liquido que yo juraría que es de los que embriagan (vinazo por lo menos)
(*) N.del A. Marimar, que no se puede cortar y pegar. Que para empezar a copiar lo que tu has escrito prefiero tirarme yo el pisto. O sea que ponte a repasar tu curso de "blogger" y empieza tu a meter entradas (osea, resumiendo, que si quieres arroz ... Catalina)

domingo, 28 de marzo de 2010

Por el Jordan (1ª parte)


Esta podría ser el comienzo de "El turista accidental" pero como no tenemos pretensiones lo cambiaremos por "occidental". A partir de este momento acuden ustedes al diario de abordo de un par de primos (y allegados, Georgina "dixit"). Abrochensé los cinturones que comenzamos


Dia 1: La partida

Vuelo desde la T4 con retraso de una hora porque es el mismo que venía de Amman y hay que adecentarlo (mosqueo). La amable señorita de facturación nos ha reservado asientos comodisimos en la salida de emergencia, "que bien que vamos a tener espacio para las piernas", comenta la muy "japuta". Resulta que esos son los de la fila posterior, los nuestros son los de la fila anterior que no se pueden reclinar hacia atrás porque lo dicen unos señores que les dicen IATA (serán japoneses?) Además de incómodos tenemos que soportar las tertulias que se monta un grupo que, esos sí, tenían los asientos VIP.

Llegamos a Amman ya de noche y podemos comprobar como funciona un pais "engrasado". Cuando estamos a punto de obtener el visado se nos cuela un fulano del lugar que entre un fardo de pasaportes incluye un generoso óbolo para el colegio de huerfanos del real cuerpo de carabiniere. Echamos las muelas pero habrá que tener paciencia porque, no hay 2 sin 3, en las colas de entrada de nuevo el individuo gestiona delante de nosotros la entrada de sus "amici".

Bueno, que bien, que tenemos un guia para nosotros 3 que nos llevará al hotel. Le pedimos que nos gestione el dia libre de mañana para hacer visitas a Umm Quays y rio Jordán pero solo nos puede conseguir un guía en inglés. Y después de esto el último varapalo de la jornada, a que no sabéis cual es la diferencia entre un hotel de 4 estrellas y otro de 5 en la my hachemita ciudad de Amman: sí, habéis acertado, todo es lo mismo salvo que en el de 4 no sirven alcohol (ni una miserable cerveza). Ya habréis supuesto que nosotros fuimos a uno de 4, claro.


Mañana mas.