Un hotel de 4 estrellas, y musulman, se caracteriza también por contar con mezquita próxima y llamadas a la oración de forma repetida. No sé si llegan a dar los cuartos pero desde luego hemos verificado gritos del Sr. Almuacín a eso de las 4 y las 6 de la mañana. Menos mal que he puesto el reloj despertador mal y nos despertamos tarde.
Entre eso y que nuestro guía personal se ha presentado 1 hora antes (se suponía que el que puede tenera la hora local mal es el que viaja, un servidor, y no el que reside en el pais, pero en fín ...) nos ahorramos duchas y otros temas baladíes: depilación a la cera, afeites varios, etc. Eso sí logramos negociar un cuartito de hora pa´l desayuno ¡ que ya vendrá Ramadán !
Bueno, montamos los 3 en taxi camino de Umm Quaus y con el sr. guía al volante, que no habla mas que inglés porque llevaba 15 años en Chicago y acaba de volver. Empieza un curioso comportamiento. Para empezar hacemos paradas varias, que si para comprar frutas, que si a tomar agua y el cigarrito, un poquito de yogur. Pero lo bueno empieza en Irbid donde se tiene que apear varias veces para preguntar como se llega a las famosas ruinas. Afortunadamente sabe árabe, jajaja, porque cuando logramos llegar al lugar de nuevo se pierde y no sabe ni acertar con la taquilla de entrada.
Y un nuevo varapalo, nos saca las entradas y nos dice que él nos espera cuando terminemos la visita. Eso sí, me deja su número de móvil por si tenemos algún problema: ¡viva la profesionalidad! El lugar es bien bonito pero se esperaba mas de un guía (hubiese salido mas barato pillar un taxi en Amman y punto pelota).
A la salida de la ciudad romana de Umm Quays nos aguarda otra sorpresa: se nos une al grupo otro guía que, con su coche por delante, parece indicarle el camino de vuelta al nuestro. Al menos se ha permitido ofrecer la vuelta por el valle del Jordán y comida en un restaurante con unas maravillosas vistas de las ruinas romanas de Pella. La comida, bien, aunque empiezan a repetirse ensaladas, humus, ... Y a la hora de pagar conflicto: acordamos el día anterior que la visita incluiría el pago de la comida por la agencia pero el guía no lo tiene claro. Al final cuela pero pagamos las bebidas (riquísimo el zumo de limón con menta).
El tour finaliza en el hotel después de que el alter-guía decida abandonar a la troup unos kms. antes de llegar a Amman al comprobar que pasamos de ir de tiendas. Con alto grado de mosqueo por la falta de rigor de la agencia ese día lo salvamos al comprobar que:
Entre eso y que nuestro guía personal se ha presentado 1 hora antes (se suponía que el que puede tenera la hora local mal es el que viaja, un servidor, y no el que reside en el pais, pero en fín ...) nos ahorramos duchas y otros temas baladíes: depilación a la cera, afeites varios, etc. Eso sí logramos negociar un cuartito de hora pa´l desayuno ¡ que ya vendrá Ramadán !
Bueno, montamos los 3 en taxi camino de Umm Quaus y con el sr. guía al volante, que no habla mas que inglés porque llevaba 15 años en Chicago y acaba de volver. Empieza un curioso comportamiento. Para empezar hacemos paradas varias, que si para comprar frutas, que si a tomar agua y el cigarrito, un poquito de yogur. Pero lo bueno empieza en Irbid donde se tiene que apear varias veces para preguntar como se llega a las famosas ruinas. Afortunadamente sabe árabe, jajaja, porque cuando logramos llegar al lugar de nuevo se pierde y no sabe ni acertar con la taquilla de entrada.
Y un nuevo varapalo, nos saca las entradas y nos dice que él nos espera cuando terminemos la visita. Eso sí, me deja su número de móvil por si tenemos algún problema: ¡viva la profesionalidad! El lugar es bien bonito pero se esperaba mas de un guía (hubiese salido mas barato pillar un taxi en Amman y punto pelota).
A la salida de la ciudad romana de Umm Quays nos aguarda otra sorpresa: se nos une al grupo otro guía que, con su coche por delante, parece indicarle el camino de vuelta al nuestro. Al menos se ha permitido ofrecer la vuelta por el valle del Jordán y comida en un restaurante con unas maravillosas vistas de las ruinas romanas de Pella. La comida, bien, aunque empiezan a repetirse ensaladas, humus, ... Y a la hora de pagar conflicto: acordamos el día anterior que la visita incluiría el pago de la comida por la agencia pero el guía no lo tiene claro. Al final cuela pero pagamos las bebidas (riquísimo el zumo de limón con menta).
El tour finaliza en el hotel después de que el alter-guía decida abandonar a la troup unos kms. antes de llegar a Amman al comprobar que pasamos de ir de tiendas. Con alto grado de mosqueo por la falta de rigor de la agencia ese día lo salvamos al comprobar que:
- hay una licorería cerca del hotel
- dejan pasar bebida a las habitaciones
- en el lobby un grupo de americanas se están poniendo hasta las trancas de un liquido que yo juraría que es de los que embriagan (vinazo por lo menos)
1 comentario:
Cagontoloquesemenea¡¡¡¡ que no sé hacerlo, que se me ha olvidado, que no tengo yo la cabeza para cursosde Blogger's. De todas formas lo intentaré una vez más, pero no las tengo todas conmigo. PD: Cambiar los textos originales del autor está penalizadísimo.
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